Museo Nacional del Prado

Introducción

Aunque se trata, fundamentalmente, de una colección de pinturas, incluye también un conjunto importante de escultura clásica y del s. XVI, una sección de artes decorativas en la que destaca el llamado “Tesoro del Delfín”, y una colección de dibujos y estampas, entre los que sobresalen numerosas obras de Goya. Como pinacoteca, es el principal depositario de la memoria pictórica española; muchos de los grandes maestros de la pintura española no pueden ser entendidos sin conocer el museo. Es el caso, entre otros, de Velázquez, Ribera, Goya, El Greco y Murillo. En cuanto a las escuelas extranjeras, tanto la colección de pintura veneciana del Renacimiento (Tiziano, Veronés y Tintoretto) como la de obras flamencas del Renacimiento y barroco (Rogier van der Weyden, El Bosco, Patinir, Brueghel el Viejo, Van Dyck y Rubens, de quien se conserva la más grande colección conocida) apenas tienen parangón en ninguna otra institución museística. Igualmente, la pintura italiana de los ss. XVI y XVII (Rafael, Antonello de Messina, Mantegna, Andrea del Sarto, Sebastiano del Piombo, Giulio Romano, Correggio, Annibale Carraca, Guido Reni, Luca Giordano, etc.), los clasicistas franceses que trabajaron en Roma (Poussin y Claudio de Lorena) y otros artistas internacionales de primera fila, como Durerò, Lucas Cranach, Watteau, Mengs, Giovanni Battista Tiepolo, etc., se encuentran magníficamente representados. Todo ello convierte al Prado en uno de los principales museos del mundo de pintura occidental.

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