Badajoz

Historia

Los testimonios arqueológicos más antiguos hallados en los alrededores de la ciudad corresponden a asentamientos temporales de tribus de cazadores-recolectores del Paleolítico Inferior y Medio. Estos primeros habitantes se instalaron en poblados durante el Eneolítico y su economía se basaba en la caza, la recolección y en una incipiente producción agrícola y ganadera. Entre estos asentamientos destacan los del Lobo, el cerro de la Alcazaba, San Cristóbal, Santa Engracia y Granja Céspedes, cuya cultura material presenta influencias megalíticas y alguno de los cuales siguió utilizándose en la Edad de Bronce. Del final de este periodo son las tobilleras y espirales de oro del Olivar del Melcón y la estela de guerrero de Granja Céspedes. Durante la Edad del Hierro llegaron las influencias tartésica y griega a través de objetos importados, como demuestran los restos cerámicos del cerro de la Alcazaba, asentamiento que dejó de existir con anterioridad a la conquista romana. Ésta trajo consigo, a juzgar por los restos hallados en el Parque de la Legión, el Albercón y Las Tomas, la construcción de numerosas villas rústicas en las vegas del Guadiana, sin que pueda hablarse de un núcleo urbano significativo, a pesar de la identificación de la ciudad con Pax Augusta, de donde provendría el gentilicio pacense. La plaza sería, sin embargo, un lugar estratégico para el control del valle del Guadiana y de las comunicaciones. Este vicus o pequeña aldea romana se vio favorecida, en época visigoda, por la proximidad de Mérida y comenzó a tener entidad como ciudad a raíz de la conquista musulmana, que fue llevada a cabo por Muza en 712. El establecimiento en la ciudad de ibn Marwan al-Yilliqui (875), quien se había revelado en Mérida contra el poder del emir de Córdoba Muhammad I, y la llegada, tras la rebelión emeritense de 862, de numerosos emigrantes procedentes de dicha ciudad, hicieron que Bethalius (o Badalloz) se convirtiera en señorío independiente –situación que perduró hasta 930, año en que fue conquistada por ’Abd al-Rahman III– y que reforzara sus defensas con la erección de una alcazaba. Sabur al-Amiri, gobernador de Mérida, se sublevó en 1016 contra al-Hakam y se proclamó independiente; su sucesor, ’Abd Allah ibn al-Aftas, fundó la dinastía de los aftasíes (v.). Ésta gobernó entre 1022 y 1094 un reino de taifa con capital en Badajoz que comprendía la Lusitania y el Algarve y que limitaba con la taifa de Sevilla.

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