Caballo

Introducción

Ningún ser ha influido tanto en la vida del hombre como el caballo, y muy diferente hubiera sido el curso de la historia de no haber existido el noble bruto. Siembre, y desde los primeros encuentro entre ambos, han permanecido juntos, y aun hoy, que el hombre ya no necesita del caballo como antaño' sigue ocupando un lugar privilegiado en su vida, tanto por necesitarlo aún en ciertas ocasiones como en sus ratos de esparcimiento y deportiva creatividad. Hasta la llegada de la mecanización fue un elemento indispensable, tirando de carros llenos de mercancías y carruajes repletos de gente, arrastrando arados y carretas en las granjas, llevando a los comerciantes a sus negocios y transportando toda clase de personas en el transcurso de sus vidas cotidianas. Pero aún de mayor influencia en el curso de la historia fue su utilización en la guerra, tirando de los carros de combate en la antigüedad hasta convertirse en el elemento locomotor indispensable del caballero de la Edad Media, así como los regimientos de caballería perfectamente instruidos y disciplinados que fueron lanzados en todas las batallas, hasta lo que parece ser ayer, mirado desde el punto de vista histórico. El éxito en casi todos los campos de la actividad humana dependió antiguamente del caballo, y ningún otro animal ha estado ligado tan estrechamente al desarrollo del hombre como él, habiendo sido utilizado como elemento indispensable tanto en la creación como en la caída de las civilizaciones. En la actualidad se puede argumentar que el caballo ya no tiene tal valor para nosotros, y sin embargo cada año más y más gente joven aprende a montar y aspira a tener el suyo propio, mientras que muchos millones de personas disfrutan como espectadores de las carreras, de los concursos de saltos y de las pruebas deportivas hípicas. Quizá después de tantos siglos de asociación con el caballo seguimos sintiendo inconscientemente la necesidad de adquirir las habilidades del jinete, y conservarlas para cuando llegue el momento de que tal vez tengamos que depender nuevamente de él. El caballo se ha sometido al hombre como no lo ha hecho ningún otro animal. Su gran sensibilidad, su fuerza, su poder de observación, le han llevado a esa gran estimación de que goza hoy en día.

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