Humanismo

Introducción

El comienzo de la Edad Moderna (s. XV, en Italia, y XVI en España, Portugal y Francia) estuvo caracterizado por el surgimiento de dos corrientes que, en algunos aspectos, se muestran inseparables, humanismo y Renacimiento, basados en una nueva antropología filosófica y en el retorno a las fuentes grecolatinas. El término “humanismo” fue usado por primera vez por el bávaro F.J. Niethammer en Der Streit des Philanthropismus und des Humanismus in der Theorie des Erziehungsunterrichts unserer Zeit (1808) –aunque umanista y humanistische ya eran vocablos usados desde el s. XVI– para referirse a la importancia del estudio de la filología y de las obras griegas y latinas, y ha sido utilizado y reivindicado desde entonces en relación a la ciencia, la religión, el arte –en las repúblicas italianas, umanisti eran los maestros de “humanidades”, studia humanitatis– y la política, aunque su significado más aceptado es el que indica la doctrina de los humanistas del Renacimiento en los ss. XV y XVI. Según J. Ferrater Mora (Diccionario de filosofia, 1979) “...el jurista, el legalista, etcétera, se ocupaban asimismo de studia humanitatis y de res humaniores, pero se ocupaban de ellos como ‘profesionales’ y no propiamente como ‘hombres’, esto es, como pura y simplemente hombres”.

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