Oficios

Introducción

[Del lat. officium,’servicio, cargo’ y ‘deber, obligación’]. El lector contemporáneo suele identificar la noción de oficio con dos tipos fundamentales de trabajo manual: el trabajo llamado “tradicional”, generalmente desempeñado por los artesanos, cuyos productos están lejos, por lo común, de satisfacer necesidades cotidianas, pues en esta antigua función han sido sustituidos por la industria, de manera que su trabajo ha pasado a ser el de crear elementos decorativos o de coleccionismo; y el trabajo “industrial”, en los que son recursos principales la habilidad manual y la fuerza física del trabajador –si bien esta última no es siempre una condición necesaria. Esta clasificación, aunque válida, debe matizarse atendiendo a dos aspectos: en primer lugar, la perspectiva histórica, que permite seguir el relato de la evolución de los oficios en el marco del progreso técnico y tecnológico que ha marcado tantos otros ámbitos de la vida y de la cultura, y en segundo lugar, el análisis desde un punto de vista social, económico y cultural de la sociedad actual, con el fin no sólo de hacerse cargo de la situación presente, sino de percibir qué futuro inmediato espera a algunos de los oficios habituales en nuestra época, y sobre todo, a algunos de los oficios artesanos que en la actualidad todavía perviven.

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