Procurador

Durante la Baja Edad Media, en los reinos de Castilla, León y Navarra, representantes o delegados del estado llano de las ciudades y villas de realengo, organizadas en municipios, que tenían derecho a acudir a las Cortes. La denominación de procuradores comenzó a usarse en Castilla y León en 1255, aunque existían otras denominaciones equivalentes, como homes buenos, alcaldes o personeros, mientras que en los reinos de la Corona de Aragón, se utilizó preferentemente la palabra “síndicos”. Durante el periodo que duraba su mandato, los procuradores tenían ciertos privilegios y garantías de inviolabilidad. Los procuradores de una c. o una villa de realengo la representaban en función del poder específico que de ella recibían, que quedaba plasmado en una “carta de poder y procuración”, en la que se indicaba la capacidad de decisión y margen de libertad que se dejaba al representante. Dicha carta, también llamada “carta de personería”, iba sellada con el sello...

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