Provincia de Valencia

Geografía

El Puig de Santa María está situado a 14 Km. de Valencia capital, en la comarca de Valencia en los alrededores del casco urbano, encontramos un paisaje agrícola.
Desembocadura del río Júcar. El cauce canalizado del río se abre en la llanura litoral cubierta de huertas que corre adosada a los ramales más sud-orientales del Sistema Ibérico. En primer término, algunas de las casas que constituyen la parte nueva de Cullera, comarca de la Ribera del Júcar.
Restos del castillo árabe de Cofrentes y, a sus pies, el río Cabriel.

Desde un punto de vista estructural, la prov. participa de tres unidades fisiográficas. La más importante de ellas es la cordillera Ibérica, cuyo extremo SE. ocupa buena parte del solar provincial. La franja meridional fronteriza con la prov. de Alicante, en cambio, pertenece a las terminaciones litorales del Sistema Prebético. Por último, en medio de ambas unidades estructurales se adentra el apéndice oriental de la Meseta castellana, a través de la altiplanicie de Utiel y Requena, hasta la Hoya de Siete Aguas y Buñol, que a levante enlaza ya con las tierras litorales del golfo de Valencia. El Sistema Bé-tico penetra en la prov. por su esquina noroccidental, donde se encuentran el Rincón de Ademuz y la com. de Los Serranos. Ambas zonas están formadas por una serie de pliegues anticlinales y sinclinales orientados de NO. a SE. y constituidos por materiales calizos del Jurásico y Cretácico. En las zonas deprimidas o fosas, más evidente la del Rincón de Ademuz, con una altitud media de 1.000 m, los depósitos son de origen neógeno. Las mayores elevaciones se dan en la Cumbre del Calderón (1.839 m) y la Cruz de los Tres Reinos (1.560 m). Ambas comm. forman parte de la cuenca receptora del río Turia, que transcurre a tramos muy encajado con la misma orientación general NO.-SE. Hacia el S., la sierra de Utiel marca el límite del Sistema Ibérico y da paso a las tierras estructurales de la Meseta castellana, constituidas por depósitos continentales de origen miocénico, y surcadas por los ríos Cabriel y Magro, ambos tributarios del río Júcar. La altiplanicie de Requena es una plataforma con una alt. media de 750 m que, hacia el E., enlaza con la fosa triásica de Buñol y Siete Aguas; ambas unidades se erigen en la vía de comunicación natural entre la c. de Valencia y su litoral, y la Meseta castellana y Madrid. Cierra por el S. esta unidad el valle de Cofrentes, de dirección N.-S., que conserva los restos de un vulcanismo extinguido, y las muelas y alineaciones montañosas que envuelven este valle y el del río Júcar (es en esta zona donde juntan sus aguas los ríos Júcar y Cabriel). Al S. del curso del Júcar, aparecen ya los Relieves meridionales de la prov., aquellos que pertenecen al dominio Prebético: son las sierras de Enguera y Grossa, que alcanzan una altitud de entre 400 y 700 m. Son alineaciones de anticlinales y sinclinales de dirección SO.-NE., formados por series calizas y margosas de edad cretácica y triásica, que constituyen valles o depresiones de igual dirección rellenadas posteriormente por materiales neógenos y cuaternarios. Al S. de la sierra Grossa, el valle de Albaida es el más importante de aquéllos, y constituye una vía natural de penetración hacia el interior desde la huerta de Gandía, límite meridional de la llanura litoral valenciana. En cuanto a la franja costera de la prov., cabe reseñar que toda la red fluvial, constituida por los ríos Palancia, Turia, Júcar y Serpis, amén de otros barrancos y arroyos de menor consideración, ha colaborado en la formación de una extensa llanura litoral que se abre sobre el golfo de Valencia. Tres áreas se distinguen en esta franja litoral: un piedemonte, constituido por aportes neógenos y cuaternarios de las sierras que franquean la llanura; el llano propiamente dicho, asiento de la Huerta y formado tanto por los aportes fluviales como por la remodelación de las antiguas playas del golfo; y finalmente el cordón litoral, constituido por una mezcla de marjales (la mayoría desecados), marismas, lagunas y dunas (en su mayor parte, fijadas artificialmente por la vegetación), cuyo accidente más reseñable es el de la Albufera de Valencia.

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