Siguiriya

Introducción

También seguiriya. Palo o cante flamenco con copla de cuatro versos, generalmente hexasílabos ?excepto el tercero, que es endecasílabo dividido en dos hemistiquios, uno de cinco sílabas y otros de seis?; tiene compás ternario, ritmo lento y carácter triste y dramático. También recibe este nombre el baile que se interpreta al son de este cante. Junto con la soleá, se considera uno de los principales palos flamencos. Aunque la métrica básica es la ya descrita, existen variaciones debidas a la transformación que ha sufrido el cante a lo largo de su historia y a su transmisión fundamentalmente oral. En este sentido, algunos hexasílabos de la copla pueden trocarse por heptasílabos, entre otras variaciones. Las letras de la siguiriya tratan, a través de anécdotas e historias diversas, un conjunto de temas relativamente cerrado: el amor entre el hombre y la mujer, el amor a la madre o al padre, la muerte o el destino fatal. Son temas enfocados desde un punto de vista trágico y profundo: la voz poética se ve a menudo arrastrada por el determinismo de una situación que no puede cambiar. Así mismo, suele haber unidad entre copla y tema, es decir, no suele haber dos o más coplas seguidas que formen una misma unidad temática, sino dos o más coplas de siguiriyas que se cantan seguidas pero con temas distintos (rasgo que menudea en la canción popular y flamenca). La interpretación siguiriyera del cantaor requiere una altísima preparación, hasta el punto de que voces autorizadas opinan que no se puede hablar de un buen cantaor que no sepa cantar siguiriyas. El canto se interpreta generalmente iniciando un largo quejío, o melisma, que abunda a lo largo de la composición, y cada verso o parte de él puede repetirse a menudo a gusto del cantaor, con ello se abunda en la expresión del dolor profundo que transmite la letra. El toque de guitarra con que se acompaña, consistente básicamente en rasgueos continuados, también está considerado uno de los más difíciles, por ser su ejecución muy libre y pausada, muy seca y sobria, que no admite adornos complacientes. Desde los comienzos de la teorización moderna sobre el flamenco, se ha considerado la siguiriya como el palo fundamental que define al cante jondo, el flamenco más profundo y desgarrado, y el que conserva más los rasgos de las fuentes originales. Los folcloristas Federico García Lorca y Manuel de Falla colocaron la siguiriya en el lugar más destacado del cante jondo: el poeta granadino, concretamente, la describía como el ?prototipo genuino y perfecto? del cante jondo en su célebre conferencia de 1922. La serrana, la liviana y las cabales son estilos flamencos que derivan de este palo.

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